Un partido plácido... al fin


En el mundo del fútbol hay pocos momentos que no se vivan con la tensión y el nerviosismo de los resultados. Los que ganan a menudo para que continúen las victorias y termine su temporada triunfal y los que pierden para que acabe su agonía.

Hoy es uno de esos días, o al menos eso esperamos, (0-5 en la ida) en el que los aficionados podrán ver al equipo sin ningún tiempo de presión, salvo por el hecho de que los jugadores que tienen pocos minutos, Cala, Hervás o Babá (Campaña se volvió a lesionar y Luna ha sido cedido precisamente al Mallorca) puedan demostrar al técnico que puede contar con ellos cuando lo estime conveniente, a su vez, según dijo Míchel también podremos ver a algunos canteranos, suponemos que Álex Rubio, Rabello o Alberto Moreno entre ellos.

El partido también nos va a valer para ver si a la enésima reacción va la vencida, para ver si el equipo contagia a una afición que no sabe si la explosión definitiva nos llevará a los infiernos o a los altares o si seguiremos deambulando por la delgada línea de la mediocridad. Para más inri, el absurdo horario hará que se vea un aspecto desalentador y gélido en el Ramón Sánchez Pizjuán.

Un partido puente hacia unos cuartos de final, de la única competición (salvo giro radical en liga), que nos puede dar una alegría en esta temporada.