Otro año más... o no.

Foto de Manuel Gómez. Diario de Sevilla

Una vez finalizado el partido del pasado Viernes ante el Betis a uno como sevillista le merodean por la cabeza varias reflexiones sobre el equipo en particular y sobre el club en general.

Viendo lo ocurrido aquel día y haciendo un somero repaso a las 31 jornadas que llevamos disputadas, en la mitad de ellas han ocurrido circunstancias adversas que han hecho imposible la victoria. Desde los dos penaltys fallados en Vallecas y las múltiples ocasiones, a goles del rival al filo del descanso (La Romareda y San Mamés), partidos claramente favorables que unos por un golpe de viento y error de Palop no se ganó (Coliseum) y que otros que con las innumerables oportunidades fallidas nadie se explica cómo no ganamos (Levante en casa). A eso hay que añadir los errores arbitrales, la expulsión de Reyes en Cornellá, el show de Mateu Lahoz el día del Barcelona, el penalty riguroso a Maduro en Balaídos, las dos expulsiones que no sacó ni a Di María ni a Higuaín ante el Real Madrid o la que tampoco sacó a Aduriz, el ínclito Mateu Lahoz en la reciente visita del Athletic de Bilbao, para rematar esta penitencia de adversidades el arbitraje del derby.

A pesar de todo ello, si uno va partido tras partido, la mayoría de los puntos que hemos conseguido nos lo hemos merecido y los que no, también hemos hecho méritos para no obtenerlos. A pesar de errores arbitrales y ocasiones de gol falladas inexplicablemente el equipo este año, sobre todo a domicilio, no está haciendo una temporada que merezca más que donde estamos, justo en la mitad de la tabla. Si aún hoy seguimos con opciones europeas es más por deméritos de nuestros rivales.

Muchos, entre los que me incluyo, podrán pensar que este no es nuestro año... otra vez. Como bien dijimos en este blog en las reflexiones del derby, fue un partido que resumía perfectamente cómo estaba siendo la temporada. Cuando ocurren todo este tipo de contrariedades uno debe de desear que acabe cuanto antes, darlo todo en los últimos siete partidos y que el fútbol, que en muchas ocasiones, no ha sido justo con nosotros, nos devuelva en forma de competición europea la parte que nos ha quitado, dado que la otra parte la hemos merecido perder nosotros.

Además del equipo, uno ve que desde el club hay una parálisis, al menos de cara al exterior, que no veo en otros clubes. Me estoy refiriendo concretamente al tema arbitral. ¿Cómo es posible que un club que hasta bien poco presionó para quitar a Iturralde González de una final de copa, ahora sea un muñeco de trapo en manos del estamento arbitral? ¿Por qué nadie, desde el presidente al entrenador no salen de una vez, y de manera airada, dicen las cuatro verdades que todo el mundo está pensando? Y les pongo un ejemplo del Betis. En la Jornada 28, Valencia - Betis, Muñiz Fernández hizo un arbitraje muy en contra de los intereses béticos, un penalty y una expuslsión que no fueron y otro penalty a Rubén Castro que no pitó, porque el jugador no se tiró. Mel (lamentable su gesto en el derby. Hay personas que se definen por sí solas) se comió por los pies al árbitro en rueda de prensa, no pudo decir más en menos tiempo. ¿Por qué nosotros nos podemos hacer lo mismo? Tal vez ahora saldrán los poltícamente correctos a decirme, que si el club no puede salir en público a decir ciertas cosas, que eso es mejor hacerlo de manera privada, que si iría en contra de los intereses del equipo. Bla, bla y bla. Como yo cada vez soy más escéptico en este mundo del fútbol, para mí lo que no se diga en público, no existe, las buenas palabras, que llevan implícita, la correción y la diplomacia, que se las guarden en sus bolsillos y salgan de una vez a defender al equipo.Cuando acabe la temporada habrá tiempo de hablar de determinados fichajes que no tienen explicación, de la cantera, los horarios, las entradas, etc...

Por último este texto no busca convencer a nadie de nada, es un texto pesimista, porque el autor del mismo lo es esta temporada. Aquellos que hacen números que lo sigan haciendo, el que quiere ser optimista es muy libre, faltaría más, de serlo. Pero un equipo que no gana dos partidos seguidos desde Septiembre del año pasado, difícilmente va a ganar ahora siete... ojalá.