Análisis de la temporada. El Club

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Aunque con el análisis de la plantilla que hicimos ayer se podría extrapolar que la gestión del club ha sido mala, vamos a desgranarlo en diferentes apartados.

El primero de ellos es la gestión deportiva. La plantilla ha sufrido una devaluación claramente observable si vemos las últimas clasificaciones ligueras. Sencillamente los jugadores que han llegado no han estado, no ya a la altura de los que se fueron, es que ni siquiera les han hecho sombra. Se ha gestionado mal el dinero y los fichajes salvando dos excepciones (Beto y Kondogbia) no han rendido lo esperado. Dentro de ese grupo metería a Diego López y Botía, fueron adquisiciones que se vieron como un éxito cuando llegaron y degeneraron en fracaso a media que la temporada avanzaba.

Tampoco se entiende muy bien dos operaciones hechas a mediados de la temporada. Una es la de Spahic, mejor central del equipo que tiene que salir cedido porque, al parecer, no se le podía pagar la ficha, era un jugador conflictivo y, según el club, la oferta era muy buena. Si como alguna que otra vez nos ha dicho el presidente la situación económica del club es buena ¿cómo es posible que haya que desprenderse del mejor defensa en mitad de campeonato? La otra operación es la de Stevanovic, apenas ha tenido minutos, decían que venía para sustituir a Navas, que podía jugar en las tres posiciones de la media punta (todo un clásico esto de la polivalencia) y para más inri, le quita el puesto de extracomunitario a Rabello. Si el jugador es un proyecto de futuro, ¿por qué no se le ha cedido? ¿por qué no se le ha dado más confianza en partidos cuyo resultado era muy favorable? Doyen Gruop está por medio, se rumorea que le han impuesto este fichaje a Monchi, no voy a sumarme a este tipo de opiniones, pero desde luego el fichaje está rodeado de un halo sospechoso. De Hervás se podría decir tres cuartos de lo mismo, de Maduro, ni fu ni fa, lo que parecía que podría ser a inicios de temporada se desvaneció con el transcurrir de los partidos, al igual que con Cicinho.

A todo ello se une la nula confianza en la cantera, sólo se ha tirado de ella por necesidad, Julián, Aléx Rubio y Rabello, mientras que en el caso de Alberto Moreno su inclusión fue debida a la sanción de Navarro para la vuelta de copa, lo que obligó a Emery a probarlo varios partidos antes. Dudo mucho que si Navarro hubiera podido jugar contra el Atlético de Madrid el canterano hubiera tenido el mismo protagonismo.

Otro de los ámbitos en los que nos vamos a parar es en la parte económica. Muy ligada a la deportiva y por tanto con trayectorias paralelas y cuesta abajo. La última junta general de accionistas fue de las más movidas de los últimos años, de las más críticas con la gestión del consejo... aunque logró sacar el presupuesto con más de un 90% del accionariado presente en el acto. Se anunció un agujero de cerca de 20 millones, lo que nos obligaba a vender para cuadrar cuentas (como así ha sido en el caso de Navas). El palaciego se ha ido porque el club necesitaba dinero, y al contado, no porque el canterano hubiera acabado un ciclo como dijo Del Nido la semana pasada. Dentro de ese desfase hay que meter deudas a hacienda y a los jugadores, que poco a poco se están solventando.

Como último ámbito trataremos la relación que ha tenido el consejo con la afición o con parte de ella. Las medidas abusivas en la grada baja de gol norte, la relación de amor (interesado) - odio con los Biris o la música a todo volumen para silenciar las críticas tras el partido frente a la Real Sociedad no hacen más que percibir que la entidad está pasando por unos momentos cuya credibilidad en todo lo que hace es nula, su menosprecio por los símbolos del club se ha hecho patente con la no inclusión en las nuevas camisetas del escudo oficial del club (no tanto por la presencia del escudo histórico en la misma) y todo tiene un tufo maloliente que puede derivar en algo peligroso.