Burros y gracia futbolera


          El fútbol: ese deporte absurdo en el que varios hombres o mujeres se dan más patadas entre ellos que al balón para intentar que entre entre tres palos puestos sobre un trozo de césped. Es ese deporte en el que dos niños juegan en una plazoleta con una pelota que en ocasiones es más grande que ellos y sueñan con marcar goles entre dos bancos. La pena, la enorme pena, es que esos niños ya sólo llevan una camiseta blanca y otra a franjas azules y granas.

          Este hecho se ve cada vez más y en más ciudades. Afortunadamente, salvo contadas excepciones, todos los pequeños de la ciudad de Sevilla son o blanquirrojos o verdiblancos. Y son amigos, muy amigos, de por vida.

          Tengo la inmensa suerte de poder ir cada uno o dos fines de semana a Cádiz por motivos que van entre lo personal, lo sentimental y lo familiar. Puedo vivir de su gente, sus calles y su modo de vida tanto o más como de mi ciudad a lo largo de todo el año. Escucho, al pasear, conversaciones de bares: unas más y otras menos interesantes. A veces hablan de fútbol y cuando los escucho, siempre hablan de los grandes equipos, el de la camiseta blanca y el de la azulgrana. Y ya comprendo por qué esos niños que corretean tienen en la espalda a Messi o Cristiano.

          También en muchas ocasiones he hablado con gaditanos de fútbol y he defendido mi idea de ser de un sólo equipo ante la propuesta de muchos de ellos: ser primero del amarillo de su ciudad y después del equipo de la ciudad de otros. Aunque eso del orden se lo salten siempre o casi siempre. No los llamen.

          Hoy me he tropezado con un tweet de un cadista que lo escribió justo después de que el Sevilla FC ganara su tercera Europa League, aunque a nosotros nos gusta seguir llamándola "la Copa de la UEFA".

          En dicho tweet escribe, adjuntando una fotografía del autobús del Cádiz rodeado de aficionados alentándolos en alguna fase de ascenso: "Esto lo hace la afición del Cádiz CF. Sin Europa League, ¿eh?". ¿Realmente es necesario mencionar la Europa League conseguida por el Sevilla apenas veintitrés horas antes? ¿Es realmente importante para lucir con orgullo el amor a tus colores mencionar los éxitos de otros equipos? La respuesta es muy sencilla, empieza por ene y termina por o.

          Tras una serie de desencuentros mencionándonos, al margen de equivocaciones sobre en qué año ganó el Sevilla FC su primera Copa de la UEFA, saco una primera conclusión: Todo se tergiversa en internet, en Twitter más concretamente que las personas no se conocen. Pero lo que me queda más claro es el despecho por el Sevilla FC y su historia. Muchos piensan que la historia del Sevilla comienza en 2006 y creen que nuestro sentimiento nació cuando Javi Navarro la levantó por primera vez. Olvidan que somos sevillistas porque nuestros padres, tíos o abuelos, aquellos que en su vida nunca vieron ganar nada e iban cada dos domingos a ver jugar a su Sevilla en casa quisieron que heredáramos un sentimiento hecho club y un club hecho sentimiento.

          ¿Usted realmente cree que por el hecho de haber tenido la enorme suerte de ganar la friolera de siete títulos oficiales en los últimos ocho años mi sentimiento es menor que el que aún no ha visto ganar nada? Yo, a ese cadista que dijo "Esto lo hace la afición del Cádiz CF. Sin Europa League, ¿eh?" le deseo, como a esos gaditanos que conozco personalmente porque, insisto, voy fin de semana no, fin de semana sí; que ojalá la fuente de Puerta Tierra se llene para celebraciones que no sean de la Selección española. Ojalá el Cádiz, ese club más que centenario, deje de ser ese equipo "eterno simpático" y empiece a caer mal porque el resto de equipos sean eliminados a su paso. Y ojalá que sus aficionados se lo tomen más en serio y no pongan tanto sentimiento y luchen más por dejar de sentir vergüenza. Si realmente sientes un equipo, lucha por él y critica para que crezca. Yo puedo decir que sé de lo que hablo y por eso escribo. No entiendo escuchar cosas que escucho a muchas personas. Ojalá haya más cadistas de corazón, quizás como usted. Ojalá haya más personas que inculquen el sentimiento por un único equipo como usted parece que lo hace y dejen de usar ese triángulo azul y amarillo para detalles de alguna chirigota y empiecen a tomarlo más en serio. Ojalá haya más personas que luchen, por ejemplo por el Trofeo Carranza. Ojalá sienta lo que yo siento por mi equipo.

          Realmente podrá aprender que "hacer afición" no es subir una foto a una red social. Quizá llegue a entender que las críticas se aceptan, por supuesto, pero quizás cambie de opinión tras leer mis palabras enlazadas una tras otra. Ya no hay tanto asno por aquí, ¿cierto? No siempre hay que caer bien, a veces es necesario ser odiado por envidia para tener éxito. Puede que su tweet originario no tuviera afán de comparación porque no habría por donde empezar, pero -como consejo- déjese de pajas (y forrajes) hablando de "increíbles movilizaciones" y del "DNI del Soy cadista". Usted siente por su equipo lo mismo que el levantinista por el suyo o el del Tenerife, lo mismo que el vitoriano por el Alavés o el salmantino por su U.D. Salamanca ya desaparecida. No se es más especial por perder más partidos, llámalo Cádiz, llámalo Betis. No existe el ADN especial. Cada afición tiene su idiosincrasia pero el sentimiento es el mismo en el fondo: fútbol. Mi afición no es la mejor pero es mía al igual que su mujer no es la mejor pero es suya. Empiece por ahí.

          Y esto lo digo porque, caballero, no me gusta que me digan -y me duele- que el Sevilla antes de 2006 fue un equipo "a medio gas" porque ese equipo "a medio gas" tenía más gas que el resto de equipos andaluces, juntos. Y eso fue porque tratamos a nuestro equipo como lo que es, nuestro y único. No dividimos nuestro corazón y dedicamos un ventrículo a un equipo. Nuestro sentimiento no se puede dividir porque quedaría sentir-miento y no podemos mentir a aquellos que ya están en el cielo y nos dijeron qué equipo es el mejor del mundo aunque no lo sea.

          Ese Sevilla previo a 2006 (como el Sevilla que nos queda por vivir seguramente en algún momento) recibió muchas pañoladas, cánticos, pitos, palmas. Tuvo Juntas de accionistas muy movidas, tuvo partidos de lágrima, descensos, ascensos, manifestaciones, partidos históricos, algunos grandes títulos en blanco y negro, derbis ganados y otros perdidos, fracasos absolutos y admiración del que rodeaba. Hubo fichajes de ensueño y fichajes de personajes más que de futbolistas. Hubo mangantes y grandes dirigentes.

          Pero la afición, ¡ay mi afición! Esa que no me la toque nadie. Porque si existió ese Sevilla de la temporada 2005/2006 es porque primero tuvieron que pasar cien años. Cien. Y quien no lo sepa, es que no tiene ni puta idea de fútbol: ese deporte absurdo en el que varios hombres o mujeres se dan más patadas entre ellos que al balón para intentar que entre entre tres palos puestos sobre un trozo de césped. Pero unos ganan y otros no, es la gracia futbolera. La gracia y el salero.

Post dedicado al blogero isleño Juanan Carrasco (@ursoniano) en respuesta de su post "Burrocracia futbolera".