Iván Rakitic: El Rey abdica



Antes ya hubo una Sevilla en la que existía un castillo blanco y rojo sin reyes ni reinas pero con muchos responsables que se repartían los deberes, obligaciones y audiencias con los sevillistas de su ciudad. Todos se fueron. Todos.

Dos años y medio llevaba el suizo en Sevilla. Fue el verano pasado cuando piezas importantes de nuestro ajedrez se fueron como estrellas, dejando el cofre lleno de monedas brillantes, pero tras una temporada agridulce porque entrábamos en Europa de aquella manera y sabiendo que había que volver a empezar.  Borrón y cuenta nueva, pero primero borrón.

Rakitic se quedó, pidiendo refuerzos de garantía, se echó el equipo a la espalda y todos sabemos qué ha pasado: se hizo capitán a sí mismo y se coronó. Cogió el cetro y fue Rey de espadas para luchar por nuestro club. A su lado su reina sevillana y su pequeña princesa.

Una temporada impecable, un derroche de calidad guiando a todos sus compañeros. Era el faro que nos guiaba. ¡Oh capitán, mi capitán! Dándose esos golpes de pecho y saltando al ritmo de las palmas de la afición que ya había metido en su bolsillo, cómo no. Y levantó la UEFA Europa League y pasó a ser Rey de Copa. Todo un ídolo el tal "Reykitic".

El rubio ya sabía sesear mejor que muchos de nosotros y a moverse por la ciudad mejor que el alcalde, pero no firmó la renovación. El Rey empezó a caer y a callarse. Fue caballo de bastos. Es lógico que se quiera ir a un club con más historia y gloria, más rico y con más posibilidades deportivas; pero nunca se irá a un club más grande que el Sevilla Fútbol Club, porque es el nuestro.

Estas son las semanas en las que recuerdas que en el estadio, en el bar, en tu edificio, en tu colegio o donde sea; todos los que eran sevillistas en mayo siguen siendo del mismo equipo en septiembre.

Ivan Rakitic ha sido –fue- el rey que necesitábamos en una temporada histórica y ahora sólo nos queda que sea sota de oros, muchos oros. Los campeones somos de nuevo los sevillistas y él la levantó por nosotros al cielo de Turín. Pero aquel Rey ha abdicado y ahora se exilia al extranjero. Habrá que ser republicanos o decir aquello de “a rey muerto, rey puesto”.

Gracias por todo Iván, sólo te faltó ser sevillista.

O al menos eso parece hoy.