Deportivo de la Coruña - Sevilla F.C: Ya va siendo hora.

EFE

A las alturas de la Liga que estamos que un equipo como el Sevilla F.C no haya ganado aún fuera es para estar seriamente preocupado de alcanzar los objetivos. Lo que gana en casa lo pierde de visitante y así no salen los números para estar en Champions la temporada que viene. 

No se sabe por qué extraña razón los de Emery no dan con la fórmula mágica para traerse una victoria lejos del Sánchez Pizjuán. Unas veces es la desidia, otras la mala suerte y otras la combinación de ambas. Seguimos creyendo que el equipo tiene elementos para ser más ofensivos, para arriesgar más tanto en casa como fuera sin que ello implique desnudar la parte defensiva. Nos quitamos la espinita el pasado miércoles en Logroño pero todos sabemos que lo de mañana en Riazor será muy diferente. Delante tendremos a una de las revelaciones del campeonato, quinto  clasificado a 3 puntos de los puestos Champions. Una gran temporada para un equipo al que muchos daban como uno más, de esos que se quedan en mitad de la tabla porque no tienen más calidad para subir a zona europea pero sí tienen la suficiente para salvarse de la quema antes de tiempo. Los gallegos llevan cuatro jornadas invictos (entre ellas victoria ante el Celta y empate ante el Atlético de Madrid).

Pero precisamente el Sevilla es uno de sus equipos más molestos. 7 partidos lleva sin ganarle a los nervionenses, aunque de estadísticas no se viven, es un campo que se nos ha dado bien en los últimos tiempos, tanto en Liga como en Copa. 

Los de Víctor cuentan con las bajas de Jonás, Fabricio, Celso Borges y con la duda de Luis Alberto. 

Por contra los de Emery siguen con las bajas de Beto, Carriço, Pareja, Kakuta, a las que se suman las de Banega y Tremoulinas. Vuelve Gameiro.

 Una buena ocasión para conseguir la primera victoria a domicilio de la Liga, también para saber si lo visto en Copa le sirve a algunos jugadores para meterse en la dinámica competitiva (Reyes, Cristóforo o Immobile) y con ello fortalecer a la plantilla, ávida de buenos resultados que despierten la moral de más de uno.