La vida que pasa.


La vida sigue pasando mientras el Sevilla sigue jugando partidos a domicilio. Se nos va la temporada y seguimos sin una victoria (aunque sea pirríca) ni en Liga ni en UEFA. Vemos ya los partidos contemplando un desenlace que ya sabemos desde el principio. Da igual que te pongas 0-2 en Vallecas, que ganes a falta de 10 minutos en Getafe, que defiendas hasta el extremo en el Calderón o que no consigas un dulce derrota en el Camp Nou. Da igual, el resultado nunca es favorable.

Y es que, visto el partido de ayer, parece que salimos al campo a contemplar el partido, a verlas venir y a ver qué pasa. Y si todo te va de cara, para qué vas a ir a por más, para qué vas a dormir el partido. Llegan los partidos europeas, y cuando no es la lluvia es el frío, cuando no que la eliminatoria está sentenciado y si no, queda la vuelta.. señores... ¿y qué? ¿No es lo suficientemente superior el Sevilla a la mayoría de los equipos, españoles y europeos como para dominar, controlar e ir a por los partidos? Con la mitad del orgullo que le ponen en Nervión (porque saben que la afición no les perdonaría partido tras partido otra actitud) serviría. Pero no, el Sevilla quiere macerar bien el encuentro, no salir a ganar, amilanarse ante cualquier contratiempo y reaccionar tarde.

No es algo nuevo, ya pasó hace dos años y ha pasado en estas temporadas en los que éramos unos masocas consentidos, sufriamos por encima de nuestras posibilidades, podiamos matar los partidos pero no queríamos porque así todo era más épico. ¿Y qué sería de nosotros sin la épica verdad?

Por si esto no fuera poco, nos tenemos que tragar las declaraciones del entrenador y de ciertos jugadores, que si hay que trabajar más, que si la victoria tarde o temprano llegará... Autocrítica cero. Y algunos me dirán, se hará de puertas para dentro, no me vale. Primero porque los aficionados no somos tontos, sabremos más o menos de fútbol, pero vemos los partidos, vemos la actitud y el cómo se afrontan los encuentros en casa y cómo se hace a domicilio y segundo todas esa parafernalia que ha montado el fútbol a su alrededor, por la cual un empleado del club no puede decir ciertas cosas en público es una falta de respeto al aficionado. Entiendo que Emery no va a echar pestes de sus jugadores, ni Pepe Castro de su entrenador, pero un  golpe encima de la mesa, un enfado de vez en cuando, una mala cara. Es que se nos van por el coladero las opciones de champions en Getafe y seguimos con la cantinela, de la "satisfacción a medias", "seguimos nuestro camino" o la repanocha "hasta el Barceclona es más contundente en casa que fuera".

Si todo aficionado perdona una mala tarde, dos incluso. Hasta podemos llegar a perdonar un mal inicio de Liga, pero somos uno de los pocos equipos de las grandes ligas que aún no ha ganado fuera de su estadio. ¿No es esta estadística y muchas otras, razón de más para que alguien alce la voz algún día y diga qué demonios está pasando? ¿O seguimos esperando a que la temporada se agote y a que terminemos por dilapidar nuestras escasas opciones de Champions?

Como dijo Machado, "todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar"