Sevilla FC - R Betis: Respeto de patio de colegio


Que la vida siga igual, que Sevilla, la inalterable, lo consiga. Que sigamos siendo siempre nosotros. Por más años que pasen, nosotros somos los que seguimos siendo niños sonriendo a las ocho y media de la mañana de un miércoles cuando lleguemos al patio.

Pero el pasado no existe, sólo el presente. ¿Dónde dejamos los recuerdos si cada año tenemos que darle al reset? Las gradas aún resuenan los goles, pero la memoria es corta como para aguantarlos veinticuatro años, doce años o al menos desde abril hasta hoy.

Cada partido empieza con 0-0, no se mantiene la ventaja nunca de lo cosechado tiempo atrás. Pero nadie nos podrá quitar los momentos que aún nos quedan por vivir. Y hoy es uno de esos días.

Podemos ganar tres títulos europeos consecutivos, podemos codearnos con los grandes de Europa de vez en cuando. Podemos pero queda la melancolía y el romanticismo de esos Sevilla - Betis de cuadros de bar. Donde jamás ganará ninguno de los dos, donde los dos siempre empatan. Mitad y mitad.

El partido se antoja como cualquier otro de este comienzo de temporada, llega temprano. Sampaoli no siembra dudas, somos nosotros los que tenemos que seguir aprendiendo de él. No es inseguridad, es expectación. Esto es de largo recorrido y es lo de casi siempre.

Si perdemos hoy, dudaríamos hasta del estilo de juego de Guardiola: que esto no va a ninguna parte, que Monchi ha traído a jugadores muy malos, que todos los años nos quitan a los mejores, etc.

Y si ganamos hoy... seguiremos siendo ese niño, que llega al patio del colegio, un miércoles a las ocho y media de la mañana.

Sonriendo.