¿Tú qué eres del Sevilla o del Betis?


Yo, del Sevilla.

¿Cómo quieren que piense si me he criado escuchando esa pregunta? Una y otra vez a lo largo de toda mi vida. No había más equipos. No había más opciones para responder la pregunta del millón. A o B. Elige porque se acaba el tiempo y digas lo que digas acertarás.

Sevilla dual, Sevilla enfrentada. Sevilla de pares. Nones que no existían en una mayoría dividida. El Real Madrid sólo servía para tener más millones en el PC Fútbol 2001 y el FC Barcelona era aquel equipo en el que jugaba Rivaldo. Poco más. Aquella fue mi infancia.

Cuenta la leyenda que en el colegio, en otra clase de un curso superior, había un chaval que era del Madrid. Un rarito. No recuerdo a ninguno del Barça. No idolatrábamos a aquellos futbolistas que salían en la tele, ni comprábamos sus botas, ni nos poníamos sus camisetas. Como mucho, llamábamos Ronaldo (el de verdad) a uno que chupaba demasiado en el patio durante los recreos. El que llevara botas blancas era porque era del Betis y quería ser como Alfonso Pérez Muñoz. Sí, ese que tiene nombre de estadio de fútbol, ese. Y el zurdo medio bueno de la clase se creía Vassilis Tsartas.

En la clase no nos dividíamos entre béticos y sevillistas porque no éramos muchos y siempre jugábamos contra el A o contra el B. Casi siempre terminaba a empujones. No sabían perder ninguno de los dos pero es verdad que nosotros tampoco no sabíamos ganar. Ahí sí que éramos Vassilis.

Hasta que no cumplí los dieciocho años, no conocí a nadie que fuera del Atlético de Madrid. En la Facultad todo fue distinto, venía gente de otras provincias y comunidades. Ahí ya se abrió el cajón de los desastres. Cada uno de su padre y de su madre y casi nadie del club de su ciudad.

Menos mal que Sevilla sigue manteniendo la esencia del...
"¿Tú qué eres del Sevilla o del Betis?"
Yo, del Sevilla. Del Sevilla hasta la muerte.