Vivencias


Tengo los años que tengo. Ni más, ni menos. He vivido lo que he vivido porque nací cuando me tocó nacer. Ni antes, ni después. Sé qué siento porque viví lo que viví. Ve a contarle milongas a otro. Sé de mis vivencias y no siempre fueron buenas. Sólo es fútbol.

Me crié con un Sevilla que comparado con el actual era patético, mediocre, a rachas. Pero siempre grandes, los más grandes que la madre Andalucía vio nacer. Un Sevilla que daba más tristezas que alegrías y que nos movía a la Puerta de Jerez para celebrar sólo ascensos. Pero éramos felices por un rato. Yo tengo mis vivencias y algunas de ellas, las voy a dejar escritas ahora:

Yo viví cómo mi equipo, desahuciado, casi desciende a 2ªB en agosto de 1995 tras haber quedado 5º clasificado. ¿Vas a venir a contarme historietas? Yo viví cómo mi equipo descendía a 2ª división tan sólo dos años más tarde, en 1997. Y viví cómo mi equipo quedaba séptimo clasificado en segunda división en 1998. ¿Aún no te has enterado?

Yo viví cómo mi equipo ascendía en 1999 para luego volver a descender en el año 2000 como último farolillo rojo perpetuo. ¿De veras sigues diciendo tonterías? Yo viví cómo mi equipo jugaba otro año más en segunda -quién lo diría- para ascender definitivamente en el año 2001. Eso sí, desde entonces, en primera división. ¿Ahora qué me contarías?

Yo viví cómo mi presidente en 2002 decía que se tenía que vender el estadio y la ciudad deportiva e irnos a jugar a la Cartuja. Y viví cómo mi equipo se clasificaba para la Copa de la UEFA en 2004 con gol de Baptista y pase de un tal Alves... "Hacia el salto de calidad". Y viví cómo nos eliminaron en marzo de 2005 en 1/8 de final los italianos de Parma en el Ennio Tardini. Benditos fracasos estos.

Y viví cómo en el año 2005, vuestros dirigentes manchaban de camino a Madrid el logo del Centenario de mi equipo. Y pintaban artistas un escudo a San Fernando en la portada de la Feria de Abril. Y cómo en La Palmera cantábais "Sevillista el que no bote". Y oí desde la ventana del cuarto de baño, con envidia -arañándome la cara con las pocas uñas que me quedaban- cómo sonaba a lo lejos ¡a lo muy lejos! el "We're the Champions" de Queen. Nunca vi por la calles tantos Pictolines fuera del kiosko como en esos días, ¿te das Queen?

Y viví insultos prepotentes por la calle de unos desconocidos que vacilaban a alguien que llevaba la camiseta blanca y roja porque su equipo había ganado un derbi con gol de Oliveira. "¿Sabes quién es el 12 del Betis?" me decían riéndose. Y viví cómo aquellos amigos que felicité desaparecieron en aquel caluroso junio de 2005. No supe más de ellos. Aún espero los SMS felicitándome por algo. No será por pocas oportunidades, amigos.

Y también viví un triste Sevilla-Málaga, en mayo de 2005, con goles de Duda y Baiano que rompieron las ilusiones de un Sevilla de Champions. Abriendo las puertas al consuelo de un Sevilla que disputaría la UEFA en la temporada 2005/2006... ¿Os suena?

Todo aquello lo viví y forma parte de mi recuerdo. Son mis vivencias y no las cambio por nada porque todo ocurrió como tuvo que ocurrir. Mi sevillismo se forjó entre descensos y ascensos. No existían las finales, sólo derbis. El único título era quedar por encima en la clasificación que los vecinos. Éramos así de tristes. Hasta competíamos con ellos en algo. Pero era lo que había.

No existía el cambio de acera. Nunca lo sería y nunca lo será. Nunca dudé de mi sevillismo como nunca dudé que el tiempo nos daría una alegría. Una. Y ahora nos toca disfrutar lo que nos hemos ganado nosotros. Solo nosotros. El poso de sufrimiento siempre quedará y aquellos roncos tiempos en el fondo de nuestros recuerdos seguirán.

Todo aquello lo viví y supe que sería sevillista hasta no más verte.
No se equivoquen: la única final será la del día de mi muerte.

Vivencias.