Ley General del Fútbol



El fútbol y las matemáticas son una pareja inestable. Casi nunca impera la lógica dentro de este mundo: una victoria ante el primero no te asegura salir victorioso ante el último o una táctica que da resultado un año al siguiente puede resultar un desastre. Pero hay una fórmula que no falla, si eres blando en defensa y no rematas en ataque la derrota está asegurada.

Eso es lo que ocurrió el pasado martes. Defensivamente fuimos un regalo para los rusos y arriba lo poco que se construyó fue fallido. Y eso que la primera parte fue lo bastante aseada como para pensar en otro resultado que no fuera la goleada que fue: Nolito parecía recuper al internacional de antaño y Banega y Krohn-Dehli se entendían en cualquier idioma en el que hubiera un balón por en medio. Algo parecido a lo que pasó en San Mamés y en el Metropolitano.

La debacle llegaría en la segunda parte. Es cierto que hubo un principio de acoso y derribo que se quedó en avanzadilla... rusa por supuesto. El punto que lo desequilibró todo fue el no gol de Ben Yedder, a partir de ahí se desactivaron los sevillistas y se espolvorearon los rusos. Un resultado en parte excesivo pero que retrata al Sevilla de Berizzo: defensa partida, posesión que sólo refleja un porcentaje insípido y escaso olor a gol.

En 2017 se cumplen 100 años de la revolución rusa. En pequeñas dosis es lo que le hace falta al club, comenzando por el entrenador que se ha visto desbordado de tanta rotación y da la sensación que se hacen porque toca independientemente del rendimiento de los jugadores. Siguiendo por el presidente, ¿pasamos página también ahora? y terminando por la secretaría técnica al que le convencieron que otro central no era necesario y ahora estamos con dos que mejor que nos les roce el aire.

Como decíamos al inicio casi nada es matemático en el fútbol, no es normal que un equipo como el Spartak del martes marque casi tantos goles como tiros a puerta, pero siempre es bueno que se cimbree el árbol antes de que se caiga para que a cada actor al que le competa esté alerta y que a lo largo de la temporada no se vuelva a repetir lo vivido en Moscú, aún hay tiempo para todo en esta temporada: hace falta más rebeldía, más actitud, más espíritu de grandeza, en dos palabras más Sevilla.


Foto: Ivan Kolya. Diario de Sevilla