Fútbol de mayores



Recuerdo cuando de niño jugábamos en la plaza del barrio de mi abuela al fútbol. Cuando el partido era contra niños de nuestra edad todo eran risas, cachitas y goles sin escuadra. Por aquel entonces el VAR servía  para lo mismo que ahora: para nada. Por lo que a Messi le pitaron penalti, a mi hermano se le partió una pierna y no pitamos ni falta.

El hecho es que cuando eran los mayores los que jugaban contra nosotros todo se volvía niebla, ya nadie se atrevía a tirar túneles y salíamos del partido más pequeños de lo que entramos.

Y eso precisamente es lo que le pasa al Sevilla, se infantiliza en este tipo de partidos, en esos estadios mejor dicho. Nadie, ni jugadores ni entrenador, se creen con la capacidad de subirse en los hombros del grande.

Se deja en el banquillo al portero titular, Ben Yedder sale tarde o Sarabia tira un córner raso con 4-1 no se sabe si se le agarrotaron las piernas o las comisiones y así sucesivamente en cada Bernabéu, Camp Nou, etc.

Hay una última cosa en la que debemos de madurar, hacernos mayores e incluso peinarle canas: a la autocrítica.


Foto. ABC de Sevilla