Homenaje a Kanouté.




 Este texto fue escrito el 20 de Junio de 2011, una vez que Kanouté anunció que continuaba una temporada más.

Dios es de Malí. Con su figura estilizada abre los brazos para que en ese inmenso espacio le quepan todos esos niños y niñas a los que ayuda en cualquier situación y momento. Mientras TODO eso ocurre, he tenido la suerte de verlo jugar (la seguiré teniendo). Veremos como seguirá bajando con el pecho la cordura y dará uno de sus elegantes taconazos al sentido común.

Él desdibuja con su cuerpo todas sus sombras, que es lo único que los rivales contemplan del africano. Controla y detrás suya, se parapetan miles de sevillistas, dispuestos a rematar con él, a pausar el juego o a levantar los brazos hacia el cielo. Los suyos son dos, pero multiplicados por los miles de sueños que seguirá dejando dan un resultado. El mejor jugador de la historia del Sevilla F.C

Kanouté no tiene adjetivos, porque Frederic Kanouté es un adjetivo en sí mismo. Un jugador que traspasa su serenidad y solidaridad del fútbol a su vida privada y que tiene en mente la portería rival y una escuela en Malí, el penalty que desatasca el empate y el proyecto de un hospital.

Baila y sueña en el campo, para que los demás, juguemos por él. Y mis ojos lo seguirán viendo, como vieron a Alfaro, Martí, Navarro, David, Drago, Puerta... porque así lo quiso mi abuelo, como me imagino que también lo quisieron otros abuelos de muchos sevillistas, que han dado gracias al Dios de Malí, de que compartamos un sentimiento que seguirá soñándose mientras sigamos luchando.