#NervionRemonta


Pasado el trámite liguero de Barcelona, como diría el bueno de Joaquín Caparrós, Atlético, Atlético y Atlético. A mí no me cabe ninguna duda de que la afición sevillista va a estar a la altura, primero porque ya lo ha estado en múltiples ocasiones (tanto en las buenas como en las malas) y segundo porque la taquilla está respondiendo a un ritmo frenético.

El del próximo Miércoles es de esos partidos que uno ansía cuando es futbolista, hay tensión, nervios, polémica, habrá lucha, sacrificios, e incluso puede que las cosas se pongan en contra en un determinado momento, tantas variables como el fútbol se ha encargado de demostrarnos a lo largo de la historia. La maquinaria ya lleva tiempo funcionando, la presión que tanto presidente como sevillistas debemos de hacer sólo ha empezado a dar sus primeros pasos. En primer lugar el aliento les debe de llegar a nuestros jugadores desde mucho antes que el partido comience y hasta el último minuto y más allá si la explosión definitiva se disfraza de final. El árbitro y el rival deben de ser los siguientes objetivos. Ya a nadie le cogerá de sorpresa el pesa específico que los colchoneros tienen en la federación y por ende en el fútbol español, lo conocemos porque además lo hemos sufrido en nuestras propias carnes, hay que hacerle sentir al árbritro la presión, que sepa que no vamos a dejar de pitar y protestar cuando algo nos parezca injusto, incluso si no nos lo parece, de ello se deberán de encargar también los jugadores, que deben de tener en cuenta quién es el árbitro y su capacidad para desquiciar a cualquiera. Digo más, Diego Costa si juega, debe de salir expulsado del Ramón Sánchez Pizjuán, porque conociendo al personaje méritos hará para ello. No le podemos permitir al ínclito colegiado que utilice el doble rasero con las tarjetas (cosa que beneficia a los madrileños por su intensidad en el juego), por ejemplo.

Así que, si las gargantas están preparadas, si las bufandas ya lucen en lo alto de cualquiera de los dormitorios de los sevillistas, si los sueños que hemos ido acumulando desde el partido de ida se siguen sumando como en las mejores noches. Que comience el espectáculo.