Sevilla F.C - F.C Oporto: Una de esas noches...





Una de esas noches en las que tu escudo se hace carne. Una de esas en las que la gente que cree reza y la que no canta tu himno. Una noche que sea como todas las noches: largas, agónicas, vividas e interminables. Otra noche que llevarse a la boca y colocar en la estantería donde tuvimos que hacer hueco porque no cabía tanto espacio en el minúsculo bolsillo de la historia que teníamos hasta hace unos años. Después llegó aquella noche de abril, Eindhoven, Mónaco, Glasgow, Madrid, Barcelona y también la del jueves 20 de Marzo y la de otros jueves que quedaron silenciados por las finales jugadas.

Pero siempre en la memoria debemos de llevar impregnados en sudor los días de pobreza, aquellos tiempos en los que el único pellizco que nos apretaba el alma era gracias al pan duro que nos dejaban los demás. Fueron tiempos de una carestía que nos hizo fuertes, valientes, exigentes y humildes. 4 valores que jamás, nunca, podemos perder. No fuimos nadie hasta que nosotros, todos los sevillistas, quisimos ser importantes e ir conquistando ciudades que ni siquiera sabíamos situar en el mapa. Valorar lo logrado como punto de partida para no perder la perspectiva, para saber que somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos. Estamos en unos cuartos de final de la UEFA, ¿quién nos lo iba a decir a principios de temporada? Y nos encontramos con una eliminatoria abierta, con un equipo que es superior a nosotros (sobre todo físicamente) pero que llegan con dos bajas importantes: Jackson Martínez y Fernando. Nosotros recuperamos a Fazio y a M'bia y seguramente Carriço pueda ser de la partida. Nos llega un buen equipo en nuestro mejor momento, jugamos en casa y el infierno de Nervión está preparado para estallar... pero con cabeza, con inteligencia, sabiendo que pueden ser más de 90 minutos. Así que nada de locuras, ser valientes, salir con la actitud necesaria y no perderla nunca...del resto se encargará la grada, que será capaz de inyectarle en las venas a cada jugador la pasión y la tensión para que nadie deje de correr hasta que el árbitro pite el final.

Nadie se amilana, nadie pierde la fe. Todos deben de creer en la remontada. Todos deben de hacer posible que otra noche como esas se las podamos contar a nuestros hijos y nietos, porque eso ni más ni menos es ser sevillista: traspasar a la memoria de tu gente las noches de amor y de odio, de vino y rosas...y hoy todos queremos brindar por ti.

Foto vista en latidosdenervion.blogspot.com