Sevilla F.C - Ath. Bilbao: El fútbol en la frontera.



Cómo será de estrecha la línea que separa la victoria de la derrota. Cómo se calcula, con qué emociones se mide y en qué termómetro queda plasmado si estamos más cerca de la una que de la otra. Eso es exactamente lo que ocurrió ayer.

La cercanía de la eliminación nos dio un chute de adrenalina brutal. Es lo que tiene pasearse por los márgenes y jugar en la bulímica línea divisoria. Ocurrió en Glasgow también, en aquella tanda de penaltys entendí por primera vez que podíamos perder, supuse cómo sería el después de una final que estaba casi en las manos y que en los últimos minutos de la prórroga nos la quitaron...hasta que llegó Palop.

Ayer pasó lo mismo, cuando los jugadores no tenían la fuerza suficiente para hacer un último contragolpe, pensé en el miedo de la eliminación y en la contemporización de la eliminatoria, el saber llevarla a tu terreno incluso cuando los obstáculos son inmensos. Porque el equipo estaba dubitativo, demasiado contemplativo, viéndolas venir, impreciso, esperaba su oportunidad pero sin prisas... no veía al Sevilla de las grandes noches, no percibía ese olor a hambre que en otras ocasiones se dejaba ver en el aire.

Pero ahí pusimos nuestra frontera. Estábamos temblando por lo que podría venir, independientemente de que fuera bueno o malo, sentíamos gorilas en el estómago, náuseas, dolores de cabeza, creíamos haberlo visto todo pero no. Sufrimos, de nuevo, peleamos otra vez y de nuevo se consiguió.

Un equipo que se hace y se deshace en el mismo partido, con jugadores como Vitolo, Krycho, N'Zonzi o Escudero (gran partido el suyo) que no desfallecen. Te inculcan una confianza y una fortaleza que se traspasa de la grada al estadio y viceversa.

Y ahora a Donestk, otra de esas fronteras en la que vivimos hace algunos años y de la que salimos vivmos gracias a San Palop. Con cada piedra que nos han puesto hemos construido un escenario, una reválida, una pasión. Cada vez que nos consumen nos inflamos más fuerte. Qué bello es vivir en la frontera.

Foto. Ramón Navarro. Marca.