Liverpool F.C - Sevilla F.C: El sentido de la sangre.


Fluía todo como de costumbre, con los nervios típicos de la época y pensando en la resaca del después. Había parches de sevillismo derretidos por las calles de Basilea buscando una piel donde agarrarse. Se renovaba la sangre en los aledaños y se esparcía el clamor en los vomitorios.

Fue como empezar de nuevo desde Eindhoven, vivir lo repetido, alimentar el gorgoteo de cada ciudad y hacerla nuestra. Se presumía en el clamor de la gente, donde bullía a cada gramo un sevillismo perenne, una lluvia de Glasgow, un sueño sin normas.

Pero, qué fácil acordarse de los buenos momentos, seguir enriqueciendo la locura...y dejar a un lado la antigua arena seca de los domingos. La que comieron nuestros padres y abuelos que siguieron enarbolando una bandera sin títulos en las vitrinas y licuando la sangre de sus hijos y nietos sin importarle lo que vendría después, simplemente por el puro y necesario sentimiento de pervivencia.

Soñé el partido sin prisas, ateniéndome a unas malas sensaciones previas y al facilón argumento de "siempre no vamos a ganar" y seguí pensando en ello hasta la segunda parte. El monumento al fútbol de los de Emery, el aquelarre de un profesional como Coke, al que por fin, ¡¡por fin!! hoy se le tendrá en los libros de la memoria sevillista...pero lo que no saben algunos es que Coke ha hecho más aún por el Sevilla, y ya es decir, que los dos goles de ayer.

Y la sangre seguía corriendo, galopaba hacia el 5º título de UEFA, ¿parece fácil verdad? ¿Inimaginable, histórico... y normal? Volver a verte de rojo por las calles, esperar tu encuentro tras la penumbra de las banderas, subirme a las alas de tus caídos que animan desde arriba y volver a presumir de ti por donde vaya, allá donde pise, donde la vida me lleve y continuar con esta sangre viciada de esta dolencia cardíaca llamada Sevilla F.C.

Foto: Antonio Pizarro. Diario de Sevilla.