Liverpool F.C - Sevilla F.C: La cúpula de los nervios.




Comienza la rutina de los nervios. Desde el mismo día que supimos que jugaríamos otra final ya cosquilleaban en el estómago como pequeños monstruos a los que alimentar a cada hora. Siguió después del último partido de Liga, sin importancia para los nuestros ya que teníamos la cabeza metida de lleno en Basilea. Se va llenando de nervios la nevera de tantas y tantas barrigas sevillistas. Se aglutinan los nervios de los principiantes con los de aquellos que yan han vivido esto por quinta vez. Se vuelve a atascar la espera de lo irremediable.

Y mientras todo eso va andando, de nuevo ante un nuevo reto, el más difícil todavía. 2 finales en una semana, ¿alguien da más? Vuelve el Sevilla a la que ha sido su casa en los últimos años, una final de UEFA. Volver es no irse nunca, repetir lo indescriptible, rememorar lo soñado, enaltecer a los que se fueron. Sevilla enseña de qué color está hecho un sentimiento europeo que nos han clavado en la yugular, nos lo han inscrito en las entrañas más profundas del hambre, en esos días en los que pasamos las noches solitarias sin un jueves que echarnos a la boca.

Habrá un rival inmenso con el que luchar, un dinosaurio en bruto, una leyenda futbolística. Habrá una marea roja incluso más grande que la nuestra, pero nosotros la aliñaremos con el blanco inmaculado de una pasión que no se cura, de un sinsentido que no busca significado más allá de tres letras, un himno y una afición.

Hay que ver la manía que has cogido en los últimos años, empeñarte en llenarnos una cúpula de nervios cada vez que llega Mayo, los iremos deshilachando, iremos componiendo ovillos sevillistas, e intentaremos entretejer cántico tras cántico, el quinto vestido de nuestro armario.



Foto. Toni Rodríguez. Diario AS