No era Cafú



Se van jugadores a manadas cada año y no nos damos cuenta lo que dejan. Es tal la rapidez con la que pasan las cosas que en el momento de la calma, cuando te situas en ese impasse que hace que valores lo vivido te vuelve a golpear de nuevo otra final con otro título y no hay forma (y que no la haya) de frenar esta bendita rueda.

Lo mismo ocurre con los jugadores, parece que siempre serán tuyos hasta que de manera inesperada unos se van con pena y otros con más gloria de la soñada... y  así se fue Coke, sin hacer ruido, cuando todos estábamos esperando la llegada del delantero, llegó el mazazo de su venta, la marcha del capitán, de otro más que se va con los músculos más fuertes de la cantidad de títulos levantados.

Se ha ido con la despedida que se merece y que, por cierto, no han tenido ninguno de los que se han marchado este año incluído Emery. Como Martí, Navarro, Rakitic o Reyes, con el trozo de tela marcado en su antebrazo y el sentimiento por las nubes. Y se fue no sin levantar en algunos el comentario más rencoroso ni la apreciación más mísera de los que no le perdonaban que no fuera Cafú, aunque tal vez si lo hubiera sido, no habría tenido la capacidad y el compañerismo por bandera. La vida, que a veces te obliga a situarte en un lado de las cosas alejándote del otro. Pobre fútbol este, que sólo ve lo que ocurre en el campo, lo que salen en los medios, lo que dicen algunos... pero cada vez es más importante lo que no se ve: la psicología, el compañerismo, la motivación, la autoestima, y eso se gana en los entrenamientos y en el vestuario, se defiende allá donde no llegan los focos, donde nadie oye (a veces ni el entrenador).

Y ahí siempre estuvo Coke, cada vez que se le requería, en cada ocasión que el club lo necesitaba, en los momentos más débiles y en los grandes momentos. Coke era la normalidad, esa palabra rancia y descastada que no gusta en el fútbol porque no lleva tatuajes ni se pinta el pelo. Sólo ha rellenado dos portadas, en aquella noche de Basilea con sus dos goles y en su despedida... pero la mejor portada posible es la de la memoria y en esa siempre acaparará titulares para muchos sevillistas.

Te esperamos pronto. Recuerdos a Gelsenkirchen.


Foto. Getty.