Como dos Ramos de flores


Comienza la semana desde el segundo puesto de una Liga que desde Barcelona ya ven más cerca gracias a su equipo cantera favorito como es el Sevilla, tiene huevos también leer la prensa catalana.

En Madrid el cielo amaneció seguramente más nublado, por la contaminación, porque hoy toca que las matrículas pares se queden en casa. Los que lleven el cuatro en la espalda, más si cabe.

Pero en Sevilla despertó la mañana como si la hubiera pintado un niño chico en clase de plástica. Para pegarla con un imán en la puerta del frigorífico.

Las sintonías de los programas de deportes en televisión suenan más poéticas porque uno los afronta con esa medio sonrisa que da remontarle al líder del fútbol español como más duele. Los de los últimos minutos somos nosotros, muchachos. Dicen que nunca se rinde.

El de anoche fue un partido equilibrado, muy lejos de la locura que fue el del jueves. Los sevillistas queríamos ganar ayer y la semana se nos había puesto calentita siendo el centro de atención. Al final ayer el fútbol fue, como el jueves, lo de menos: el que marque gana, o no.

El Madrid se adelantó, de penalti, cómo no... (tres penaltis en tres partidos, uno por encuentro y ninguno claro). Y cuando ya el tiempo se derramaba por el marcador de Gol Sur como aquel reloj de Dalí y los tres puntos, de todo menos brillantes, se iban envueltos en las entradas de setenta euros que habían apoquinado por cabeza los foráneos (y catetos)... el Sevilla hizo lo que mejor sabe: dar 'por saco' a media España y a tomar por culo el Chiringuito.

¡Ay, Sevilla!

En aquel inolvidable Euroderbi, tras la tanda de penaltis y el fallo de Nono (¿Qué fue de Nono, por cierto?), nuestro capitán croata, ese al que se le trata como dios y no ha mamado sevillismo, dijo que parecía que había sido escrito por un guionista de Hollywood.

La semana que terminó con el partidazo no ha sido escrita por alguien terrenal. Pero en el Sevilla existe ese algo místico que dice que antes o después terminas pasando por el aro del "te lo dije, mamona". Aunque sea en forma de gol en propia puerta de alguien que le gusta tanto un micrófono para hablar de la grada rival como a Jovetic marcarle al Madrid.

El Sevilla ayer ganó con dos goles como dos Ramos de flores y una cinta que ponía: "Tu afición no te olvida".